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INVESTIGACIONES

Maíz más nutritivo, el alimento biofortificado que están sembrando las familias en Tierralta, Córdoba

Por: Programa de Biofortificados, Alianza Bioversity - CIAT

Con el fin de contribuir con una agricultura más resiliente y disminuir el impacto ambiental que generan algunas prácticas agronómicas, el programa de Biofortificados de la Alianza Bioversity – CIAT ha venido desarrollando, de la mano de la comunidad de Nueva Platanera en Tierralta, una serie de acciones que se han trasladado de la investigación a sus campos.

En marzo de 2022, la comunidad de Nueva Platanera situada a 26 kilómetros del municipio de Tierralta y ubicada a más de 85 kilómetros de distancia desde Montería Córdoba, fue priorizada para implementar el plan piloto del proyecto “Adaptación territorial frente al cambio climático en el entorno de la Central Hidroeléctrica Urrá”. con la variedad de maíz biofortificado BIOMZn01.

Durante los primeros meses de acompañamiento por parte del programa de Biofortificados de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, 42 personas de la comunidad recibieron formación agronómica para mejorar las prácticas con el cultivo de maíz.

Del grupo total, 10 beneficiarios aceptaron el reto de cultivar el maíz siguiendo una metodología propuesta por el equipo técnico con el fin de mejorar la productividad y calidad de sus cosechas. Fue así, como empezaron la siembra de una parcela madre y 8 parcelas satélite, las cuales estuvieron a cargo de los productores con la asesoría en campo de técnicos y especialistas en maíz.

Se programaron muestreos para la siembra de una hectárea seleccionada como parcela principal (madre), en esta misma zona se establecieron nueve subparcelas (de 0.2 hectáreas m²), es decir, una subparcela para cada agricultor, además se realizó la entrega de 60 kilogramos de semilla, insumos y recomendaciones para el manejo agronómico y el establecimiento de dichas parcelas.

Este modelo participativo, para el que además se contó con el monitoreo constante de un técnico de campo de la misma comunidad y formado por el equipo especialista, permitió evidenciar durante los seguimientos periódicos, que a pesar de las fuertes lluvias que afectaron la zona en el segundo semestre de 2022, la cosecha mantuvo un buen rendimiento y los agricultores mostraron una alta motivación de continuar con el proceso hasta la cosecha.

Don Édgar Salazar, participante del piloto y responsable de la parcela principal, manifestó que su cosecha dio para el alimento de su hogar y al tener excedentes, pudo comercializarlos en el mercado móvil. Además, el líder de la comunidad, el señor Luis Fernando Hernández, indicó que el maíz que cosechó fue principalmente para el consumo de su hogar, comentó, además, que las siembras sin glifosato, el cuidado de la parcela en tiempos indicados y la asociación con sus otros cultivos, le ayudó a tener mejoras en su parcela y un alimento para su familia más nutritivo y con menos químicos. Agregó que las ayudas tecnológicas, procedimientos, manuales y diversas metodologías aprendidas, le servirán para la implementación de cultivos biofortificados, con lo que espera que sus tierras tengan un mejor desempeño.

Néstor Romero, asociado de investigación del Centro de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y Natali Rendón, asociada de investigación del programa de Biofortificados, comentaron que ”la variedad es adaptable para prácticas de conservación como siembra de traspatio o agricultura urbana, rotación de cultivos, labranza mínima y coberturas del suelo. Lo que permite, por ejemplo, disminución de uso de insumos y emisión de gases de efecto invernadero. Este proceso les dio a los productores herramientas para conocer la variedad, realizar un mejor monitoreo a plagas o mal estado de la cosecha, verificar que no se presentaran deficiencias nutricionales en la planta; así como explicarles que la semilla biofortificada se adapta en sus tierras”.

Durante los espacios con la comunidad y visitas a las parcelas, los participantes tuvieron la oportunidad de aprender sobre el muestreo de los cultivos después de la cosecha y sobre el manejo agronómico del maíz, también a conocer las etapas del cultivo y saber el momento oportuno para fertilizar, controlar las malezas (arvenses) y cosechar en choclo. Además, en el evento de socialización de resultados y cierre del proyecto, se realizó una actividad gastronómica donde se compartieron deliciosas recetas como mazamorra, bollos de maíz, arepas, mazorca asada y cocinada biofortificado BIOMZn01, con alto contenido de zinc, para una alimentación más nutritiva.

Este tipo de acompañamientos son desarrollados por el programa Biofortificados de la Alianza Bioversity – CIAT, el cual busca contribuir a mejorar las prácticas agronómicas que actualmente aplican en campo y poder fortalecer labores que les garantice tener producciones sostenibles, mejor adaptación al cambio climático y aportar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), además de promover una mejor seguridad alimentaria y nutricional para las familias al consumir un maíz que les aporta un mayor contenido de micronutrientes.

 

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